Comienza mi loca carrera por las calles desiertas aun, la niebla que se arrastra pesadamente negando su pronta retirada, y yo con tacones altos tratando de equilibrar cada paso en el piso que parece una pista de hielo.
Llego a mi trabajo y me cambio presurosa de vestimenta, será un día arduo como todos los que se viven en la clínica, visito cada habitación con mis buenos días cotidiano y la sonrisa que enmarca mi rostro.
Subo al segundo piso y sin pensar siquiera llego a la habitación 206, chequeo los signos vitales y reviso las maquinas a las que esta conectado el paciente , hago esto día a día y cuando debo volver a mis quehaceres lo miro con la esperanza que despierte del coma que lo tiene anclado a esta cama hace un año ya.
Me acerco a la puerta y la cierro suavemente, sin que mi jefa lo note me escurro hasta la sala de los recién nacidos y bebes que allí se encuentran, tomo en brazos al pequeño Iván, es el hijo del paciente del 206, nadie hasta hoy lo ha reclamado, jamás nadie llega a visitarle, me intriga saber quien será la madre de este pequeñito, y por que razón desapareció sin dejar rastro.
Tengo dos días libres, y me dispongo a descansar, me he levantado tarde, pero mi celular no para de sonar , escucho al otro lado la voz de mi compañera que dice , es importante que corras a la clínica , el paciente que visitas ah despertado .
No se por que, pero siento una emoción descontrolada, como si fuera a suceder algo realmente importante, tomo la ropa que llevaba la noche anterior y me visto a medias, no se como hago pero llego en segundos.
Corro por el pasillo ignorando todo mensaje de precaución, y golpeo suavemente la puerta, el medico de turno sale lentamente y al verme me sonríe, veo sus ojos embargados de emoción.
Entro y el hombre esta sentado en la cama, al verme veo rodar una lágrima por su mejilla, me extiende la mano y dice, ¡hola Paula! ¿Me recuerdas? , me quedo temblando y siento el miedo aterrador de no entender de qué se trata, ¿que se supone que esta pasando? Me doy media vuelta pensando en escapar de aquel lugar en el acto, volteo, y lo observo detenidamente, de pronto una película pasa por mis ojos, tantas repuestas a mis preguntas en cosa de segundos y digo, el pequeño Iban es mi hijo y tu eres mi esposo, ahora lo recuerdo todo, incluso el accidente, el solo dice “nunca te he olvidado”…por que solo a ti te amo.